“Quiero un volante chiquito nomás, que tenga esto, esto y esto…

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Muchas veces nosotros mismos, como empresarios, negociantes o dueños de un negocio, creamos a un cliente insatisfecho por varias razones: por el precio un tanto caro, por el producto que no lo vale, por la atención interesada (odio a ese mozo que me obligaba a dejarle propina si no fuera por la riquisisísisma ensalada que ofrecen….), por el mozo del mostrador que acosaba con la mirada a mi abuela (eso me lo contó un día cuando lo convirtió en mi abuelo)….en fin…

Pero una de las razones es porque entregamos un volante mal hecho…si, si, ese papelito en tamaño A4, A5 y hasta A6, donde pones todo lo referente a tu negocio…y a veces, literalmente queremos poner TODO…

…y le echamos la culpa al diseñador porque siempre al final, ese volante nunca nos gustó.

Y es que a veces cometemos el error de “orientar” al diseñador sobre cómo debe hacer su trabajo. Y aquí DEBES aprender una cosa: Existen dos tipos de diseñadores que nacen en el mismo momento que lo contratas:

1 El que te escuchará atentamente y a todo te dirá que si, si, si, si y después ok, ok, ok….

2 El que te escucha y en cada momento te sugiere algo, te dice la verdad, te abre la mente para otras cosas.

Mi consejo es que SIEMPRE evites al primero…a menos que tengas la IDEA BIEN DEFINIDA.

Trata SIEMPRE de conseguir un Diseñador o creativo que te presente esquemas distintos y apropiados para tu negocio. Y es que a veces un volante marca la diferencia entre un cliente satisfecho y uno insatisfecho.

Realizar un volante no es difícil, pero tampoco sencillo. Participan un conjunto de elementos que permitirá llegar al cliente tal como tú lo deseas: por el producto que deseas mostrar, por el color relacionado a una fecha especial (el Halloween te dice algo?), por la oferta de los precios (eso si, lo más grande que puedas), etc. Pero jamás debes poner TODOS estos elementos en un mismo tamaño y proporción porque en vez de darle un volante a tu cliente, le estás dando una pastilla para dormir, ya que el aburrimiento es casi, casi, casi inevitable.

Primero debes escoger qué (y te lo repito: qué) elemento vas a resaltar para darle importancia a la hora de la lectura. Ese elemento es el que va a enganchar al cliente con el volante y luego percibirá una ligera curiosidad que tú (y tu diseñador, obviamente) reforzarás con el color, o ese texto de promoción, o ese precio que está super archi mega rebajado. La idea es que TU CLIENTE no se aburra con la lectura, vamos, no se la pongas difícil. El volante mientras MENOS TEXTO tenga, MEJOR quedará en la mente del cliente. Claro, que existen excepciones que cumplen otra función, lo que me permito recordarte que existen dos tipos de publicidad:

1 PUBLICIDAD INFORMATIVA…si, esa que viene dentro de los periódicos un domingo y bazinga! tienes un catálogo de un supermercado ofreciendo precios y productos. O ese volante que viene en 8 partes para que desgloses y, tienes un cupón para pedir el pollito de tu elección, otro cupón para dos personas (si terminaste con tu pareja también te vale), otro cupón que depositas con tus datos y entras a un concurso de….una pieza adicional!!….y es que este tipo de publicidad es directa, no se anda con rodeos y te ofrece las cosas rápidas y precisas. Lo tomas o lo dejas.

2 PUBLICIDAD MÁGICA…y, la llamo así porque la magia está en la forma cómo engancho al cliente para la lectura. Puedo usar el color, un slogan, una pregunta que deje al cliente pensando y tratando de hurgar por todo el volante para encontrar el final de la historia. Este tipo de publicidad se basa, en general, por menos texto y más imagen. A veces, un slogan te obliga a leer todo un diseño. Una publicidad con un poco de humor también es muy efectiva (y pocas veces usada). Pero no hablamos de un afiche, ni de un banner….me refiero al volante.

Y es que debemos decirle a nuestro diseñador que lo importante es que cautivemos al cliente, pero que NO QUEREMOS UN VOLANTE BONITO, de esos volantes que están tan hermosamente decorados que parecen la Gioconda: una obra de arte, pero que al final, NO VENDE…..te lo repito: ¡¡¡NO VENDE!!!… No mi estimado lector, lo que necesitas es un volante QUE OBLIGUE AL CLIENTE A ENTRAR.

Y diversos tipos de volantes llegan a nuestras manos. Y qué hacemos?…de primera decimos que feo o leemos las primeras tres líneas para saber de qué se trata? Aquí unos ejemplos…

Este volante abarca mucho y poco aprieta… todos los elementos tienen el mismo peso y no se enfoca en su punto más fuerte. No gusta:

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Este volante no sólo comete el error del volante anterior, sino que no existe una armonía del color, ya que el texto y la imagen se confunden y obligan al lector a esforzarse más en leer. Como sabemos, el cliente siempre será flojo para leer lo que no le interesa. No gusta:

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Este volante es muy práctico y directo. También está orientado a un público que conoce el formato y sabe que este tipo de publicidad trae buenas ofertas…u obsequios por la compra. Más que poner énfasis en el color, se opta por las promociones y el descuento. Sí gusta:

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Este volante opta por la técnica del “menos texto y mejor claridad” y a pesar de ser informativa ofrece una publicidad agradable a la vista siendo concreta, concisa y precisa. Si gusta:

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